La Soledad Debida
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Te echo de menos en las letras de Alex Turner
y porque sé que las odiabas, en las de Día Sexto también.
Te echo de menos en los vídeos monos de gatos,
y en los tweets estúpidos que sé que te harían reír.
Te echo de menos en las series que me guardabas,
las calles vacías que llenábamos de llamadas,
la rosa seca que los diccionarios me custodian,
y las Polaroid que he perdido para no buscar.
Echo de menos las aventuras,
echo de menos surcar el cielo,
echo de menos nuestras locuras,
desplegar las alas, y alzar el vuelo.
Pero más que lo que hicimos, tal vez,
lo que no pudimos hacer.
Más que lo que fuimos, quizás,
lo que pudimos llegar a ser.
Te echo de menos en los viajes que no hice,
los amigos que no llegaste a conocer.
Las tardes en Madrid que nunca pasamos,
y la cena en el hindú que no llegué a comer.
Te echo de menos en los rincones a los que no fuiste,
y los tuyos que yo no pude recorrer,
la manta y peli en las mañanas tristes,
los besos que guardé para cuando te volviera a ver.
Me arrepiento de tanto, de veras,
(pero, al mismo tiempo, no cambiaría nada).
Si acaso, más tiempo, una última prueba,
(pero, al mismo tiempo, no cambiaría nada).
— M.
y porque sé que las odiabas, en las de Día Sexto también.
Te echo de menos en los vídeos monos de gatos,
y en los tweets estúpidos que sé que te harían reír.
Te echo de menos en las series que me guardabas,
las calles vacías que llenábamos de llamadas,
la rosa seca que los diccionarios me custodian,
y las Polaroid que he perdido para no buscar.
Echo de menos las aventuras,
echo de menos surcar el cielo,
echo de menos nuestras locuras,
desplegar las alas, y alzar el vuelo.
Pero más que lo que hicimos, tal vez,
lo que no pudimos hacer.
Más que lo que fuimos, quizás,
lo que pudimos llegar a ser.
Te echo de menos en los viajes que no hice,
los amigos que no llegaste a conocer.
Las tardes en Madrid que nunca pasamos,
y la cena en el hindú que no llegué a comer.
Te echo de menos en los rincones a los que no fuiste,
y los tuyos que yo no pude recorrer,
la manta y peli en las mañanas tristes,
los besos que guardé para cuando te volviera a ver.
Me arrepiento de tanto, de veras,
(pero, al mismo tiempo, no cambiaría nada).
Si acaso, más tiempo, una última prueba,
(pero, al mismo tiempo, no cambiaría nada).
— M.