Gana el Caos
sábado, 21 de octubre de 2017
La entropía total del Universo siempre va en aumento.
Debí haber supuesto que lo nuestro no podía durar.
La entropía total del Universo siempre va en aumento,
y bastante aguantamos ya, el tiempo que aguantamos
manteniendo aquello fijo, constante, en orden,
a costa de desordenar absolutamente todo lo demás.
¿Qué fuimos? Una bomba de entropía, liberando
caos al mundo, quemando estrellas, arrasando Galaxias,
despreciando a todo y a todos para que aquello pudiera durar.
Debí haber sabido que era una batalla perdida.
Nuestro pequeño orden era una sólo bomba de relojería,
un regalo de despedida, cortesía de la vida,
para cuando la energía se acabara. Porque se iba a acabar.
Y es que había amor, joder si lo había,
pero entre el amor y el Universo, el Universo siempre gana:
nos desintegramos antes de saber que algo había salido mal.
La entropía total del Universo siempre va en aumento.
Debí haber supuesto que lo nuestro ya no tenía arreglo.
La entropía total del Universo siempre va en aumento,
pero a veces, con el suficiente apoyo energético
(y a costa, claro, de desordenar todo lo demás)
algunos procesos irreversibles se pueden revertir.
Lo imposible, quemando estrellas, se podía cumplir.
Y eso era un sueño muy bonito.
Era tan bonito creer, tan bonito pensar,
que dejándome las rodillas contra el asfalto,
pinchándome los dedos con los añicos, tal vez, con tiempo,
pudiéramos pegarlos de nuevo.
Lo intenté. Me dejé las yemas en carne viva.
Yo quería agarrarlos, pero el dolor me estiraba la mano
y se deslizaban por entre mis dedos de nuevo al suelo,
Cuantos más cristales recogía, más se caían,
fragmentándose en pedazos más pequeños,
brillando como estrellas en el negro asfalto, riéndose de mi.
Pasó el tiempo, y lo único que conseguí es sangrar.
Porque lo que necesitaba era eso, tiempo,
y cuanto más tiempo, más procesos, más entropía,
y hay abismos que ya simplemente no se pueden salvar.
Entonces supe que podría haber quemado la Vía Láctea
haberte devuelto el corazón entero, reparado en oro,
y no me lo hubieras aceptado.
Tú entendiste esto antes que yo.
La entropía total del Universo siempre va en aumento.
Éramos orden, y ahora somos el caos que tanto quisimos evitar.
Nos va a costar recogernos. Yo no sé siquiera si lo quiero intentar.
— M.
Debí haber supuesto que lo nuestro no podía durar.
La entropía total del Universo siempre va en aumento,
y bastante aguantamos ya, el tiempo que aguantamos
manteniendo aquello fijo, constante, en orden,
a costa de desordenar absolutamente todo lo demás.
¿Qué fuimos? Una bomba de entropía, liberando
caos al mundo, quemando estrellas, arrasando Galaxias,
despreciando a todo y a todos para que aquello pudiera durar.
Debí haber sabido que era una batalla perdida.
Nuestro pequeño orden era una sólo bomba de relojería,
un regalo de despedida, cortesía de la vida,
para cuando la energía se acabara. Porque se iba a acabar.
Y es que había amor, joder si lo había,
pero entre el amor y el Universo, el Universo siempre gana:
nos desintegramos antes de saber que algo había salido mal.
La entropía total del Universo siempre va en aumento.
Debí haber supuesto que lo nuestro ya no tenía arreglo.
La entropía total del Universo siempre va en aumento,
pero a veces, con el suficiente apoyo energético
(y a costa, claro, de desordenar todo lo demás)
algunos procesos irreversibles se pueden revertir.
Lo imposible, quemando estrellas, se podía cumplir.
Y eso era un sueño muy bonito.
Era tan bonito creer, tan bonito pensar,
que dejándome las rodillas contra el asfalto,
pinchándome los dedos con los añicos, tal vez, con tiempo,
pudiéramos pegarlos de nuevo.
Lo intenté. Me dejé las yemas en carne viva.
Yo quería agarrarlos, pero el dolor me estiraba la mano
y se deslizaban por entre mis dedos de nuevo al suelo,
Cuantos más cristales recogía, más se caían,
fragmentándose en pedazos más pequeños,
brillando como estrellas en el negro asfalto, riéndose de mi.
Pasó el tiempo, y lo único que conseguí es sangrar.
Porque lo que necesitaba era eso, tiempo,
y cuanto más tiempo, más procesos, más entropía,
y hay abismos que ya simplemente no se pueden salvar.
Entonces supe que podría haber quemado la Vía Láctea
haberte devuelto el corazón entero, reparado en oro,
y no me lo hubieras aceptado.
Tú entendiste esto antes que yo.
La entropía total del Universo siempre va en aumento.
Éramos orden, y ahora somos el caos que tanto quisimos evitar.
Nos va a costar recogernos. Yo no sé siquiera si lo quiero intentar.
— M.