Quererte como acto revolucionario
Cuando nos quieren invisibles,
porque nuestra existencia resulta
molesta, difícil, disgusta,
cuando sólo somos aceptables
si somos un secreto;
cuando toleran nuestra presencia
sólo si miran hacia otro lado,
cogerte de la mano
es un acto de resistencia
Cuando la calle es un campo de minas,
y cada persona una ruleta
a la que jugamos la propia vida,
cuando la inseguridad y el miedo
aguardan en cada esquina;
cuando una multitud es tentar al diablo
y cada muro un paredón,
darte un beso, frente a todos
es un acto de rebelión.
Cuando el mundo nos quiere
con condiciones,
cuando nos quieren a trozos,
nos quieren por piezas,
cuando quieren lo que ven
sólo porque ven lo que quieren,
querernos al completo, sin reservas,
de corazón,
es nuestra pequeña revolución
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